Manuel Azaña Díaz[1] (Alcalá de Henares, 10 de enero de 1880 - Montauban, Francia, 3 de noviembre de 1940) fue un político y escritor español que desempeñó los cargos de Presidente del Gobierno español (1931-1933, 1936) y Presidente de la Segunda República Española (1936-1939).
Fue uno de los políticos y oradores más importantes en la política española del siglo XX, además de un notable periodista y escritor, consiguió el Premio Nacional de Literatura en 1926. Su obra La velada en Benicarló, sobre la Guerra Civil Española es una interesante reflexión acerca de la década de los años treinta en España. Sus Diarios -dados a conocer al gran público hace unos años- son uno de los documentos más importantes de este momento histórico.
·Biogafía.
Manuel Azaña nació en una familia de sólida posición económica y con presencia en la política local y la vida intelectual de Alcalá. Su padre era Esteban Azaña, propietario, y su madre Josefina Díaz-Gallo, ama de casa. El padre, de familia de notarios y secretarios de ayuntamiento, se dedicaba también a la política y llegó a ser alcalde de Alcalá de Henares; además, escribió y publicó en 1882 y 1883 una Historia de Alcalá de Henares en dos volúmenes. En cuanto a la familia de su madre, se dedicaba al comercio.
El 24 de julio de 1889 murió su madre; unos meses después, el 10 de enero de 1890, su padre. Manuel y sus hermanos se fueron a vivir a casa de su abuela paterna, doña Concepción. Allí, con una constante sensación de soledad, realizaría sus primeras lecturas, gracias a los distintos libros acumulados por su abuelo Gregorio, hombre que había sido aficionado a los libros:
Durante el curso 1897-1898 editó junto a unos amigos la revista Brisas del Henares, en la que publica diversas crónicas locales.
El 3 de julio de 1898, en la Universidad de Zaragoza, pasó el examen de grado de Licenciatura en Derecho con la calificación de sobresaliente.
·La reacción ante el golpe de estado de Primo de Rivera.
El golpe de estado de Miguel Primo de Rivera fue un momento crítico en su evolución política. En primer lugar, rompe con el Partido Reformista porque entiende que su base doctrinal y moral es insuficiente para hacer frente a la situación política de España. Básicamente, Azaña entiende que el Partido se había fundado para democratizar la monarquía, conservando su forma y su prestigio histórico, pero en modo alguno su arbitrariedad inherente, por lo que su aceptación del golpe podía considerarse una traición sencillamente imperdonable y un fracaso en la línea del partido que no supo ver la imposibilidad de confiar en la monarquía. Derivado de lo anterior, en segundo lugar Azaña rompe con la monarquía. Y en tercer lugar, se aleja definitivamente de muchas de las figuras del 98 y del regeneracionismo, que tomaron la Dictadura como una oportunidad para romper con el régimen anterior, algo que para Azaña era impensable.
Como consecuencia de todo ello, Azaña terminó por identificar la democracia con la república y postuló como base para intentar alcanzarla la unión de republicanos y socialistas. Así, emplazó a Julián Besteiro y a Fernando de los Ríos a simbolizar ese nuevo movimiento de acción política.
·Proclamación de la República.
Al proclamarse la República española (14 de abril de 1931), Azaña se integró en el gobierno provisional como ministro de la Guerra. Participó activamente en las Cortes constituyentes. Y asumió la Presidencia del Consejo de Ministros cuando las discrepancias sobre las relaciones Iglesia-Estado llevaron a Alcalá Zamora a abandonar el gabinete.
Como jefe de un gobierno formado por socialistas y republicanos de izquierdas (1931-33), Azaña impulsó un amplio programa de reformas: secularizó la vida pública (legalizando el matrimonio civil y el divorcio), reformó el ejército, puso en marcha una reforma agraria y concedió la autonomía a Cataluña. Todo ello le enfrentó con las fuerzas conservadoras, pero no fue suficiente para asegurarle el apoyo del movimiento obrero, en un momento en que la depresión económica mundial agudizaba las dificultades; desprestigiado por la represión armada de un levantamiento campesino en Casas Viejas (Cádiz), hubo de dimitir y perdió las elecciones de 1933, que dieron el gobierno a la derech
·Presidencia de la República.
El 19 de noviembre de 1933, triunfó la coalición formada por el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux y la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) de José María Gil-Robles, lo que trajo como consecuencia una retirada temporal de la política y su vuelta a la actividad literaria y editorial. De esta fecha son los libros Una política y En el Poder y en la Oposición, recopilaciones de discursos parlamentarios.
El alejamiento político duró poco y en 1934 fundó el partido Izquierda Republicana, fruto de la fusión de Acción Republicana con el Radical-Socialista, liderado por Marcelino Domingo y la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) de Santiago Casares Quiroga.
La revolución de 1934 en Asturias y Barcelona sirvió como pretexto para acusarle de instigador de los mismos, por lo que le encarcelan a bordo del destructor Sánchez Barcáiztegui, anclado en el puerto en Barcelona, resultando finalmente absuelto en el proceso judicial, suceso que narra en su libro Mi Rebelión en Barcelona.
El 16 de febrero de 1936, resulta vencedora la coalición de partidos de izquierda que se denominó Frente Popular, siendo encargado Azaña de formar gobierno, lo que lleva a cabo el 19 del mismo mes. Tras la destitución de Alcalá-Zamora, es nombrado Presidente de la República el 10 de mayo de 1936.
·Guerra civil, exilio y muerte.
El comienzo de la guerra civil, tras sus inútiles intentos de concienciar a las distintas fuerzas políticas republicanas de los peligros de su desunión, supone un duro golpe para Azaña. A esto se adiciona la soledad a que le relegó, en Madrid, el Gobierno republicano. El posterior desarrollo de la contienda empeoró su estado de ánimo, como queda fielmente reflejado en sus cuadernos de memorias, donde se relatan sus desencuentros con líderes del gobierno, como Francisco Largo Caballero y, especialmente, Juan Negrín.
El 18 de julio de 1938, ante las Cortes reunidas en Barcelona, pronunció el célebre discurso en el que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema Paz, Piedad, Perdó.
Azaña se instaló con su esposa en la habitación número 11 del Hôtel du Midi, la misma que utilizaba como vivienda y despacho el embajador (y donde hay aún una placa que recuerda ese hecho). Allí, prematuramente envejecido y agotado por las penurias sufridas, falleció el 4 de noviembre de 1940. Según testimonios del médico y del obispo de la diócesis de Montauban, monseñor Pierre-Marie Théas, que en ese momento le prestaba su asistencia espiritual, Azaña recibió los últimos sacramentos.Su viuda, Dolores de Rivas, profundamente religiosa, encargó a dicho obispo, tras el deceso de su marido, un funeral religioso en la catedral de Montauban el 5 de noviembre.Sus restos reposan en el cementerio de Montauban (Trapeze Q, Section 7). Dejó escrito que no se moviesen del sitio donde reposaran.
Fue uno de los políticos y oradores más importantes en la política española del siglo XX, además de un notable periodista y escritor, consiguió el Premio Nacional de Literatura en 1926. Su obra La velada en Benicarló, sobre la Guerra Civil Española es una interesante reflexión acerca de la década de los años treinta en España. Sus Diarios -dados a conocer al gran público hace unos años- son uno de los documentos más importantes de este momento histórico.
·Biogafía.
Manuel Azaña nació en una familia de sólida posición económica y con presencia en la política local y la vida intelectual de Alcalá. Su padre era Esteban Azaña, propietario, y su madre Josefina Díaz-Gallo, ama de casa. El padre, de familia de notarios y secretarios de ayuntamiento, se dedicaba también a la política y llegó a ser alcalde de Alcalá de Henares; además, escribió y publicó en 1882 y 1883 una Historia de Alcalá de Henares en dos volúmenes. En cuanto a la familia de su madre, se dedicaba al comercio.El 24 de julio de 1889 murió su madre; unos meses después, el 10 de enero de 1890, su padre. Manuel y sus hermanos se fueron a vivir a casa de su abuela paterna, doña Concepción. Allí, con una constante sensación de soledad, realizaría sus primeras lecturas, gracias a los distintos libros acumulados por su abuelo Gregorio, hombre que había sido aficionado a los libros:
Durante el curso 1897-1898 editó junto a unos amigos la revista Brisas del Henares, en la que publica diversas crónicas locales.
El 3 de julio de 1898, en la Universidad de Zaragoza, pasó el examen de grado de Licenciatura en Derecho con la calificación de sobresaliente.
·La reacción ante el golpe de estado de Primo de Rivera.
El golpe de estado de Miguel Primo de Rivera fue un momento crítico en su evolución política. En primer lugar, rompe con el Partido Reformista porque entiende que su base doctrinal y moral es insuficiente para hacer frente a la situación política de España. Básicamente, Azaña entiende que el Partido se había fundado para democratizar la monarquía, conservando su forma y su prestigio histórico, pero en modo alguno su arbitrariedad inherente, por lo que su aceptación del golpe podía considerarse una traición sencillamente imperdonable y un fracaso en la línea del partido que no supo ver la imposibilidad de confiar en la monarquía. Derivado de lo anterior, en segundo lugar Azaña rompe con la monarquía. Y en tercer lugar, se aleja definitivamente de muchas de las figuras del 98 y del regeneracionismo, que tomaron la Dictadura como una oportunidad para romper con el régimen anterior, algo que para Azaña era impensable.Como consecuencia de todo ello, Azaña terminó por identificar la democracia con la república y postuló como base para intentar alcanzarla la unión de republicanos y socialistas. Así, emplazó a Julián Besteiro y a Fernando de los Ríos a simbolizar ese nuevo movimiento de acción política.
·Proclamación de la República.
Al proclamarse la República española (14 de abril de 1931), Azaña se integró en el gobierno provisional como ministro de la Guerra. Participó activamente en las Cortes constituyentes. Y asumió la Presidencia del Consejo de Ministros cuando las discrepancias sobre las relaciones Iglesia-Estado llevaron a Alcalá Zamora a abandonar el gabinete.
Como jefe de un gobierno formado por socialistas y republicanos de izquierdas (1931-33), Azaña impulsó un amplio programa de reformas: secularizó la vida pública (legalizando el matrimonio civil y el divorcio), reformó el ejército, puso en marcha una reforma agraria y concedió la autonomía a Cataluña. Todo ello le enfrentó con las fuerzas conservadoras, pero no fue suficiente para asegurarle el apoyo del movimiento obrero, en un momento en que la depresión económica mundial agudizaba las dificultades; desprestigiado por la represión armada de un levantamiento campesino en Casas Viejas (Cádiz), hubo de dimitir y perdió las elecciones de 1933, que dieron el gobierno a la derech
·Presidencia de la República.
El 19 de noviembre de 1933, triunfó la coalición formada por el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux y la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) de José María Gil-Robles, lo que trajo como consecuencia una retirada temporal de la política y su vuelta a la actividad literaria y editorial. De esta fecha son los libros Una política y En el Poder y en la Oposición, recopilaciones de discursos parlamentarios.El alejamiento político duró poco y en 1934 fundó el partido Izquierda Republicana, fruto de la fusión de Acción Republicana con el Radical-Socialista, liderado por Marcelino Domingo y la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) de Santiago Casares Quiroga.
La revolución de 1934 en Asturias y Barcelona sirvió como pretexto para acusarle de instigador de los mismos, por lo que le encarcelan a bordo del destructor Sánchez Barcáiztegui, anclado en el puerto en Barcelona, resultando finalmente absuelto en el proceso judicial, suceso que narra en su libro Mi Rebelión en Barcelona.
El 16 de febrero de 1936, resulta vencedora la coalición de partidos de izquierda que se denominó Frente Popular, siendo encargado Azaña de formar gobierno, lo que lleva a cabo el 19 del mismo mes. Tras la destitución de Alcalá-Zamora, es nombrado Presidente de la República el 10 de mayo de 1936.
·Guerra civil, exilio y muerte.
El comienzo de la guerra civil, tras sus inútiles intentos de concienciar a las distintas fuerzas políticas republicanas de los peligros de su desunión, supone un duro golpe para Azaña. A esto se adiciona la soledad a que le relegó, en Madrid, el Gobierno republicano. El posterior desarrollo de la contienda empeoró su estado de ánimo, como queda fielmente reflejado en sus cuadernos de memorias, donde se relatan sus desencuentros con líderes del gobierno, como Francisco Largo Caballero y, especialmente, Juan Negrín.El 18 de julio de 1938, ante las Cortes reunidas en Barcelona, pronunció el célebre discurso en el que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema Paz, Piedad, Perdó.
Azaña se instaló con su esposa en la habitación número 11 del Hôtel du Midi, la misma que utilizaba como vivienda y despacho el embajador (y donde hay aún una placa que recuerda ese hecho). Allí, prematuramente envejecido y agotado por las penurias sufridas, falleció el 4 de noviembre de 1940. Según testimonios del médico y del obispo de la diócesis de Montauban, monseñor Pierre-Marie Théas, que en ese momento le prestaba su asistencia espiritual, Azaña recibió los últimos sacramentos.Su viuda, Dolores de Rivas, profundamente religiosa, encargó a dicho obispo, tras el deceso de su marido, un funeral religioso en la catedral de Montauban el 5 de noviembre.Sus restos reposan en el cementerio de Montauban (Trapeze Q, Section 7). Dejó escrito que no se moviesen del sitio donde reposaran.