José Sanjurjo Sacanell (Pamplona, 28 de marzo de 1872 - Estoril, Portugal, 2 de julio de 1936), fue un militar español, uno de los principales conspiradores del golpe de Estado del ejército contra la II República, en julio de 1936, cuyo fracaso parcial condujo a la Guerra Civil Española.
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Inicia su carrera como teniente en Cuba, donde asciende a capitán. Tras el final de la guerra de Cuba vuelve a España y participa en varias campañas en Marruecos (1909), así como en la reconquista del territorio perdido en Melilla después del desastre de Annual (1921), alcanzando el grado de general. En 1922, al frente de la comandancia militar de Larache, investigó los casos de corrupción en la Intendencia e Intervención militar.
Apoyo a un golpe de Estado (Primo de Rivera).
Cuando en septiembre de 1923 se produce el golpe militar de Primo de Rivera, Sanjurjo es gobernador militar de Zaragoza y apoya sin reservas la sublevación y la posterior Dictadura que aquél instaura.
En 1925 participó en el Desembarco de Alhucemas, y en 1927, al finalizar la guerra del Rif, el rey Alfonso XIII le concedió el título de marqués de Rif.
En 1928 es nombrado Director General de la Guardia Civil, puesto que simultánea con el de Alto Comisario de España en Marruecos. En 1931 el rey Alfonso XIII le concede la Gran Cruz de Carlos III.
Apoyo a la II República.
A pesar de las anteriores muestras de confianza por parte del rey, después de las elecciones del 12 de abril de 1931, que propiciaron la llegada de la II República, Sanjurjo se pone incondicionalmente a las órdenes del Comité Revolucionario republicano, consolidando de esta manera la llegada del nuevo régimen y siendo confirmado en el cargo de Director General de la Guardia Civil. Este cambio en las fidelidades de Sanjurjo parece estar motivado por el rencor que le causó el abandono de Primo de Rivera por parte del rey tras la caída de la Dictadura en 1929.
Las reformas militares de Manuel Azaña no gustan a Sanjurjo, especialmente la reducción de efectivos del ejército y el nombramiento de López Ferrer, un civil, como Alto Comisario en Marruecos, por lo que muestra su desagrado.
Segundo golpe de Estado (La Sanjurjada).
A finales de 1931 se producen los sucesos de Castiblanco, (Badajoz), donde mueren cuatro guardias civiles a manos de manifestantes. Poco después, en Arnedo (La Rioja), mueren cinco civiles al disparar la Guardia Civil contra una concentración de trabajadores (los sucesos de Arnedo). Al iniciarse las investigaciones de ambos sucesos, Sanjurjo muestra su disconformidad, lo que junto con sus críticas a las reformas militares hace que sea sustituido al frente de la Guardia Civil por el general Miguel Cabanellas, pasando él a la Dirección de Carabineros.
Esta confrontación con el gobierno por las reformas militares de Azaña junto con el proyecto de estatuto de autonomía para Cataluña le llevan a preparar con algunos carlistas de Manuel Fal Conde y el conde de Rodezno, así como otros oficiales militares, una rebelión en Sevilla el 10 de agosto de 1932.
La rebelión, conocida como la sanjurjada, tuvo éxito, inicialmente, en Sevilla, pero fracasó de forma absoluta en Madrid y posteriormente también en la capital andaluza tras una huelga general, por lo que desistió e intentó huir a Portugal, siendo detenido en Huelva junto con un hijo suyo.
Condenado a Muerte.
Juzgado y condenado a muerte, el gobierno republicano no quiso repetir la actuación de la Dictadura con los sublevados de Jaca, por lo que la condena a muerte le fue conmutada por la de cadena perpetua, siendo ingresado en el Penal de El Dueso.
GENERAL SANJURJO
José Sanjurjo Sacanell (Pamplona, 28 de marzo de 1872 - Estoril, Portugal, 2 de julio de 1936), fue un militar español, uno de los principales conspiradores del golpe de Estado del ejército contra la II República, en julio de 1936, cuyo fracaso parcial condujo a la Guerra Civil Española.
Inicia su carrera como teniente en Cuba, donde asciende a capitán. Tras el final de la guerra de Cuba vuelve a España y participa en varias campañas en Marruecos (1909), así como en la reconquista del territorio perdido en Melilla después del desastre de Annual (1921), alcanzando el grado de general. En 1922, al frente de la comandancia militar de Larache, investigó los casos de corrupción en la Intendencia e Intervención militar.
Apoyo a un golpe de Estado (Primo de Rivera).
Cuando en septiembre de 1923 se produce el golpe militar de Primo de Rivera, Sanjurjo es gobernador militar de Zaragoza y apoya sin reservas la sublevación y la posterior Dictadura que aquél instaura.
En 1925 participó en el Desembarco de Alhucemas, y en 1927, al finalizar la guerra del Rif, el rey Alfonso XIII le concedió el título de marqués de Rif.
En 1928 es nombrado Director General de la Guardia Civil, puesto que simultánea con el de Alto Comisario de España en Marruecos. En 1931 el rey Alfonso XIII le concede la Gran Cruz de Carlos III.
Apoyo a la II República.
A pesar de las anteriores muestras de confianza por parte del rey, después de las elecciones del 12 de abril de 1931, que propiciaron la llegada de la II República, Sanjurjo se pone incondicionalmente a las órdenes del Comité Revolucionario republicano, consolidando de esta manera la llegada del nuevo régimen y siendo confirmado en el cargo de Director General de la Guardia Civil. Este cambio en las fidelidades de Sanjurjo parece estar motivado por el rencor que le causó el abandono de Primo de Rivera por parte del rey tras la caída de la Dictadura en 1929.Las reformas militares de Manuel Azaña no gustan a Sanjurjo, especialmente la reducción de efectivos del ejército y el nombramiento de López Ferrer, un civil, como Alto Comisario en Marruecos, por lo que muestra su desagrado.
Segundo golpe de Estado (La Sanjurjada).
A finales de 1931 se producen los sucesos de Castiblanco, (Badajoz), donde mueren cuatro guardias civiles a manos de manifestantes. Poco después, en Arnedo (La Rioja), mueren cinco civiles al disparar la Guardia Civil contra una concentración de trabajadores (los sucesos de Arnedo). Al iniciarse las investigaciones de ambos sucesos, Sanjurjo muestra su disconformidad, lo que junto con sus críticas a las reformas militares hace que sea sustituido al frente de la Guardia Civil por el general Miguel Cabanellas, pasando él a la Dirección de Carabineros.
Esta confrontación con el gobierno por las reformas militares de Azaña junto con el proyecto de estatuto de autonomía para Cataluña le llevan a preparar con algunos carlistas de Manuel Fal Conde y el conde de Rodezno, así como otros oficiales militares, una rebelión en Sevilla el 10 de agosto de 1932.
La rebelión, conocida como la sanjurjada, tuvo éxito, inicialmente, en Sevilla, pero fracasó de forma absoluta en Madrid y posteriormente también en la capital andaluza tras una huelga general, por lo que desistió e intentó huir a Portugal, siendo detenido en Huelva junto con un hijo suyo.
Condenado a Muerte.
Juzgado y condenado a muerte, el gobierno republicano no quiso repetir la actuación de la Dictadura con los sublevados de Jaca, por lo que la condena a muerte le fue conmutada por la de cadena perpetua, siendo ingresado en el Penal de El Dueso.